viernes, 13 de marzo de 2015

Evolución platelminta - Cristian Cano y Patricia Kieffer

El pecho se le infló hasta formar un globo transparente. Fansi se impresionó, y recordó una rana en celo a punto de estallar en el Discovery channel. Los Ránelak no suelen aparecer en documentales, más bien pertenecen a una realidad dimensional distinta de la luna Encélado. Justo cuando creyó que explotaría, el saco desinfló desagradable, y el científico retrocedió hasta encontrar la pared. El ente saturnino lo contempló insinuándole boca y ojos nuevos: una omnipresencia grotesca declarándose hambrienta, que olvida la crudeza imponente de las naturalezas estelares.
Fansi tocó el botón de alarma; sus colegas acudieron corriendo, pero no atinaron más que a mirarlo a través del grueso cristal de protección que rodeaba la sala. El científico se sintió perdido; sabía que nadie arriesgaría la seguridad del mundo por salvarlo a él… se lamentó de haber insistido en su proyecto de revivir esas bacterias milenarias que habían hallado en le Antártida; finalmente no eran bacterias sino embriones de Ránelak, una especie extinguida en Encélado, que había puesto su simiente en la Tierra para asegurar su futura supervivencia. Y ese monstruo que tenía ante sí, era apenas un bebé… Fansi tomó entonces una decisión. Miró a sus compañeros con esa sensación de lo inevitable que solo una vez en la vida se puede sentir y bajó la palanca de acción remota que encendió el LHC. Caminó hacia el ente que lo miraba con curiosidad, lo abrazó con ternura y, juntos, desaparecieron en una desconocida interbrana dimensional.

martes, 10 de marzo de 2015

Evolución platelminta - Cristian Cano y Cristian Caravello


El pecho se le infló hasta formar un globo transparente. Fansi se impresionó, y recordó una rana en celo a punto de estallar en el Discovery channel. Los Ránelak no suelen aparecer en documentales, más bien pertenecen a una realidad dimensional distinta de la luna Encélado. Justo cuando creyó que explotaría, el saco desinfló desagradable, y el científico retrocedió hasta encontrar la pared. El ente saturnino lo contempló insinuándole boca y ojos nuevos: una omnipresencia grotesca declarándose hambrienta, que olvida la crudeza imponente de las naturalezas estelares. Y abrió como siempre abría; sin emociones, sin remordimientos, sin más que un llamado automático, natural, inveterado: abrir la mandíbula, desenrollar esa lengua pringosa, adherir la presa, enrollar, tragar, dormir. Y en el estómago absurdo de la bestia, contra todo pronóstico sensato, Fansi se excita con la cercanía de una revelación esperada. Como tantos otros antes que él, su cuerpo es el propio experimento. Chapoteando en un infierno de jugos digestores el científico comprueba en carne propia lo que ya vaticinaban sus cálculos: los Ránelak digieren el cuerpo de la presa, y a la vez le inmortalizan la conciencia.
 

domingo, 8 de marzo de 2015

Pedazos de carne - Caroline March y Cristian Cano

 

Se llevan un libro. Y lo comparo a una divergencia interminable, que fuera una expansión de la alegría. Porque me cuestiono y porque soy yo metido entre otras páginas. Lo que dije se replica y me abandona: me deja. Vive. Me hieren sin decirme en dónde están y en qué manos quedaron esas otras vidas mías que desconozco. ¿A dónde fueron mis otros pedazos? Porque no hay diferencia entre ellos y yo. Y es como ser feliz y no saber. ¿Me leen enojados? ¿Se ríen? ¿O son severos? ¿Saben que al leer dos personas son una? ¿Que no importa ese invento que llaman tiempo? Sí, somos uno. Es como quebrar una privacidad absoluta, y espiar lo más preciado. Cada hoja es el resultado de arrancar la sangre de mis dedos en forma de tinta, de abrir el alma descarnada y dejarla al descubierto, frágil, como una muralla derruida por la que se filtra el devenir del tiempo. Y así, erosionado y sin embargo desafiante, me muestro, resistiendo y luchando. Luchando hasta que no queden hojas por escribir, ni sangre por derramar. Porque las páginas se llevan mi energía. Se alejan de este pedazo humilde de puerto que es un poco mi lugar. Mi hogar está en las cosas que escribo y leo. Entonces, estoy en muchos lugares.