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Diecisiete

El mundo la gran secta La oscuridad más tremenda. Hombre seg - men - ta - do. Pero brilla el cielo desnudo Satélites distantes. Sabés  que es un poco  el dragado de los sentimientos y se te astilla el aura. Incluso recolectamos el polen de la muerte.
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La resistencia

Una madre humilde es la que encabeza el asalto, la que corta el viento como espada. Los escuadrones la ven pasar y emocionados la siguen y descienden en picada con lágrimas en los ojos. A veinte metros de altura ella endereza el reactor y lo pone en vuelo rasante. Se vuelve la punta de lanza. La sigue una oleada de cazas que en post combustión levanta una crin de hielo y piedra que es avasallante. Se rumorea que le dicen La venganza de los pueblos Una voz astillada en la radio. ¡Defiendan la ciudad! (Texto del relato Destino helado, de Víctor Grippoli y Cristian Cano)  conseguilo en www,lektu.com 

Pandemia

Descubrió que un monstruo se escondía en el pozo de su patio. Cuando la cuarentena terminó compartían el escondite.  

Vivos - Raquél Sequeiro / Cristian Cano

Se puso el traje. Nada de lo que pudiera hacer cambiaría las cosas, era demasiado. El epi estaba, no obstante, en su sitio, caluroso como siempre, benévolo. Y de nuevo los otros cinco minutos parada ahí en la entrada de su casa; las ganas de salir desnuda a la calle. Las ganas de gritar, de romper todo. Pero nada de lo que pudiera hacer cambiaría las cosas. Lo dice en voz alta, lo repite como su mantra. Estira el brazo y abre la puerta, puerta que ya en ruinas no se puede sostener. Cierra los ojos y se ve transportada a un lugar desconocido, lleno de seres de luz que la invitan a pasear por pasadizos que no conoce en absoluto. El miedo es una bola quemándole en el estómago. Si tan sólo pudiera abrir los ojos y ver todo aquello que espera ahí para ella, sabría olvidar ese fuego. En la calle nadie camina; ni vehículos ni nadie en ningún lado. Todo es profundamente nada para los que la miran desde lo alto. No saben que los ejércitos de la luz están a su lado. Para todos, en medio d

A la esperanza la usamos con fines siniestros

E s fundamental comprender el territorio al que nos conducen; es determinante visualizar e identificar cada uno de los diferentes códigos socioculturales y morales con los que se desenvuelve la habitual corriente del poder. Si hablamos de equidad y de la importancia del otro, nos tenemos que obligar a salir de lo conocido y dar estos primeros pasos. Un primer paso, es un primer paso. No se lo puede obviar si se pretende caminar. Menos que menos, correr. Aceptamos como norma a personas que proponen el vértigo como forma de vida. Profesar la No importancia de los inicios es una práctica mal intencionada. Pero sabemos que dichos inicios, los comienzos desde cero, proponen siempre la búsqueda y el conocimiento. Si no se desea lo nuevo, no se lo experimenta. Y solo se lo supone de manera intelectual. Y no es apropiado valorar lo que no se experimenta: opinar sobre lo que las sociedades requieren es siempre hipótesis, y distamos de querer ser sociedades equitativas.

Il morto che parla - David Brissón y Cristian Cano

La lápida es dura; da gusto sentarse a fumar un pucho después de un largo sueño. Entonces tiraba el humo por la nariz; ahora el ramillete de humaredas se me escapa desde las cuencas oculares. Pero nunca perdí la costumbre, si la hubiera perdido no estaría acá sentado. El Sol está por salir, así que después de fumar voy a regresar al cajón. Ser visto sería inconveniente.  Hueso de cañón ¡Mirá que me hago reír! Hueso de cañón ¡Con ser carne me ha bastado! Y agradezco cuando el Sol me sorprende; me siento como esos locos por haber vivido como viví.  Ruidoso amor casi una explosión que despierta que insiste  que asusta De lo hermoso te asusta. La vida es un cadáver exquisito: la costumbre de nacer y morirse de pura nada, de puro vicio. La sustancial habitualidad que existe en vivir.  La ceniza que arde un destello detenido. El despertar al morirse. La lápida: el descanso eterno. Mi cadera desnuda que rasca, que se estrella en la piedra. Chupo el

El enojo del árbol

Desde los escalones de la pileta escucho la pelea del árbol altísimo de la vecina que se zamarrea como un loco. A veces me distrae; alguna vez dije que se tironea de los pelos hasta el cansancio como la persona que no se aguanta. Entonces, la calma.  Ayer fue mi cumpleaños; festejamos la sobrevivencia. Y ahora es la típica ventosa mañana de feriado en la que el mate continúa caliente.  Hay mascotas que no le temen al viento; los gatos, por ejemplo. El Pocho sí (perrito de mi madre). Es chiquito y el viento lo empuja hacia los costados. Desde entonces la cabeza se me llena de preguntas. Escuché a un actor decir que el pensamiento es tanto ilusorio como el causante de los padecimientos humanos. Es interesante. Gran parte de mí está de acuerdo. Pensaba en la posibilidad de que el pensamiento nos estuviese alejando del camino que deberíamos buscar. Si existe un propósito preponderante, estaríamos yendo en cualquier dirección. Es asombroso pensar a la Tierra como este ínfimo