Cuando la punta de la lapicera se dirije al papel la sombra perseguidora se apura para meterse entre nosotros, es la tercera en discordia, el testigo perfecto: está siempre ahí, al acecho, nunca tarde. A la luz de la vela el microscópico Urano que orbita, que proyecta su sombra, imita un extraño sistema solar.