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Mostrando las entradas etiquetadas como Cadáver exquisito

Vivos - Raquél Sequeiro / Cristian Cano

Se puso el traje. Nada de lo que pudiera hacer cambiaría las cosas, era demasiado. El epi estaba, no obstante, en su sitio, caluroso como siempre, benévolo. Y de nuevo los otros cinco minutos parada ahí en la entrada de su casa; las ganas de salir desnuda a la calle. Las ganas de gritar, de romper todo. Pero nada de lo que pudiera hacer cambiaría las cosas. Lo dice en voz alta, lo repite como su mantra. Estira el brazo y abre la puerta, puerta que ya en ruinas no se puede sostener. Cierra los ojos y se ve transportada a un lugar desconocido, lleno de seres de luz que la invitan a pasear por pasadizos que no conoce en absoluto. El miedo es una bola quemándole en el estómago. Si tan sólo pudiera abrir los ojos y ver todo aquello que espera ahí para ella, sabría olvidar ese fuego. En la calle nadie camina; ni vehículos ni nadie en ningún lado. Todo es profundamente nada para los que la miran desde lo alto. No saben que los ejércitos de la luz están a su lado. Para todos, en medio d...

Il morto che parla - David Brissón y Cristian Cano

La lápida es dura; da gusto sentarse a fumar un pucho después de un largo sueño. Entonces tiraba el humo por la nariz; ahora el ramillete de humaredas se me escapa desde las cuencas oculares. Pero nunca perdí la costumbre, si la hubiera perdido no estaría acá sentado. El Sol está por salir, así que después de fumar voy a regresar al cajón. Ser visto sería inconveniente.  Hueso de cañón ¡Mirá que me hago reír! Hueso de cañón ¡Con ser carne me ha bastado! Y agradezco cuando el Sol me sorprende; me siento como esos locos por haber vivido como viví.  Ruidoso amor casi una explosión que despierta que insiste  que asusta De lo hermoso te asusta. La vida es un cadáver exquisito: la costumbre de nacer y morirse de pura nada, de puro vicio. La sustancial habitualidad que existe en vivir.  La ceniza que arde un destello detenido. El despertar al morirse. La lápida: el descanso eterno. Mi cadera desnuda que rasca, que se estrella en ...

Ecología mutante — Sergio Gaut vel Hartman, Ricardo Cabezas & Cristian Cano

Si un paisaje extravagante puede resultar perturbador, la capacidad de mutación de la selva de Froet ponía a prueba nuestros nervios a cada instante. Habíamos descendido en el sitio prefijado y los equipos de instalación trataban de establecer el campamento cuando la floresta, como el bosque de Birnam en el Macbeth de Shakespeare, empezó a avanzar hacia nosotros. Pero en este caso no se trataba del ejército de Macduff y de Malcolm atacando el castillo del rey de Escocia, sino de la naturaleza viva retorciéndose y mutando en un caos de rojos, verdes, violetas y amarillos. Los alaridos atronadores de miles de árboles acercándose hacia nosotros, se confundían con el pandemónium subsecuente de nuestro campamento. Los hombres abandonaban sus equipos y sus armas desordenadamente, mientras corrían hacia la nave a varios cientos de metros de nosotros. Pero, por cada paso que dábamos, parecía que la distancia hacia la nave se hiciera cada vez mayor. Entretanto, el cielo se oscurecía velozmente...

La huella del tiempo — Sergio Gaut vel Hartman, Cristian Cano, Christian Lisboa y Javier López

La cronoscopía se realiza de un modo tal que las sutiles diferencias entre las múltiples versiones del futuro pasen inadvertidas a los ojos de los observadores no entrenados, poco idóneos o mal informados. Hay que considerar que la calidad de cada alteración está vinculada con el grado de compromiso emocional del sujeto involucrado y a la distancia temporal que pretende viajar. Es por eso que Marty Deveraux se puso loco la mañana en que descubrió que Amanda había regresado al punto de origen: 2047. —¡Maldita sea! —exclamó—. Estábamos a punto de conseguirlo. —Dio tres vueltas alrededor del artefacto y consideró la posibilidad de salir en busca de la mujer. Sabía que era inevitable esperar diez minutos para volver a utilizar el transponedor sinaural: un cacharro que cabía en la vertiginosa cartera de una chica de modales generosos. Sostuvo el artefacto con ganas de estrellarlo contra la pared de la habitación. En los últimos días, Amanda se había mostrado inestable debido a la per...

Ciudad Industrial y algo gótica — Cristian Cano, Ana Caliyuri, Raquel Sequeiro & Sergio Gaut vel Hartman

Levantarse rápido de la cama es como tirarse por un barranco, le dijo Batman al delincuente que terminaba de atracar el Newest Bank of Ingeniero White. Llegar antes al lugar de los acontecimientos era una materia que estaba empezando a adeudar. Transcurría una instancia en la que nadie le reclamaba nada al héroe de la localidad portuaria, aunque notó cierto estupor cuando, enfundado en un traje rosa, detuvo a los libios que intentaban tomar por rehén al maniquí publicitario de una talabartería. Le llamó la atención el sonido gutural que invadió el corredor del cementerio. No supo si provenía del maniquí, aun destilando fibras fluorescentes, o si era el modo particular de comunicarse que tenía el delincuente del atraco. Tal vez, ambos eran maniquíes, o quizá eran de la misma gavilla. Batman, tomó del cuello al malhechor, y las palabras cobraron color y forma. Cada palabra, se tornó un negro cuervo. Cientos de ellos se lanzaron al ataque. La ciudad comenzó a percibir los vaivenes de las...

Un mal día - Cristian Cano y Ana Caliyuri

 …en el medio del café salió el tema. Reparó en una posibilidad que cuadró justo. A partir de ese momento los colores se quebraron y mis manos fueron otras. Me dijo, con todas las ganas, que era un cobarde. ¿Te das cuenta vos? ¡Un cobarde! ―Buscó al mozo―. ¡Sabes para qué escribo, yo! ¡Para olvidar, viejo! Para poder olvidar. ―Ernesto ―Interrumpió― ¿Alguna cosita más? ―No, dejá. Gracias nene. ―¿Pero, y por qué te responsabilizas de algo semejante?  ―No, esperá. Mi madre decía que la estrategia es tan importante como la acción. Bah, algo así. Es decir, estrategia sin acción no sirve y acción sin estrategia es algo así como escribir en el agua… ―¿Te considerás un cobarde? ―No soy cobarde, ni me responsabilizo de algo que es inmemorial para mí. La culpable es ella. No sé si me entendés, ella es la que distorsiona la realidad. Te repito ¡ Yo escribo para olvidar! Y tenés razón, escribo en el agua. Escribo en el agua que cae desde las mejillas de los que c...

Sábado - Cristian Cano y Ana Caliyuri

Es la magia de la noche, pensé, mientras un tanto perturbada oí unos oscuros cánticos antiguos que penetraban agudamente por todo mi ser. Fue un aburrido sábado, de esos que la historia no recuerda por anodino. Me acerqué a la puerta tallada en fina madera. La hallé entreabierta y me asomé. Los poros se dilataron en una espontánea ola interrumpida, hasta que el relieve de la puerta pudo anclarme en la realidad. La magia de la noche. La eterna discusión nocturna de la que nadie escapa. El frío otra vez y resolví solemne, salir. Mirar. La figura de una persona acomodada en el balcón. Mirando el mar. Mirando. Tuve deseos de aproximarme, después de todo una silueta es sólo eso, pero necesitaba ver mejor. La nada habitada por alguien difuso y yo, que sinceramente, me sentía diluida por el rugir de la mar. Es que entre el oleaje y mi alma hay una simbiosis bienhechora. Paso a paso, lentamente, me fui acercando a la figura que se hacía cada vez más nítida.   —Hola —dije, pero nada re...