jueves, 24 de octubre de 2013

El pedazo de patio


—Lo sentí. ¿Por qué no me creés? —dijo Siria—. No me quedo más sola. Esta casa tiene algo basto. No me gusta.
—Vos quisiste venir —dijo su novio: Ramiro encontraba la forma de contradecirla—. Y acá dentro no hay nada. ¿Qué querés insinuar?
 —Que el cielo es un velo engañoso.
—No te pongas así —dijo Ramiro—, me preocupo. ¿Ves este uniforme? No te va a pasar nada.

Siria caminó hasta la ventana y se agarró de la cortina, como lo haría una piba. Observó el cielo sobremanera. Ramiro no supo desde cuándo ella había dejado su cabello como la crin de un caballo. Empezaba a temerle, pero en una forma muy especial. Él se sentó y se miró las manos hasta que reparó en la espalda de su pareja, el vestido que traía (de dónde lo había sacado) y las flores que había cortado.

 —Amor —dijo ella soltando la cortina—. El cielo es insípido. Siempre tiene la culpa y constantemente me estanco en su cresta. Yo no tengo la culpa, sabés. Sólo me doy cuenta.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pulp Ficcion


―Sí, son hiperdimensionales. Seres no físicos. Entes transdimensionales, como sondas cybergenéticas, parecidos a plantas. Están abduciendo nuestra fauna, un desastre. Los psicópatas son portales que ellos usan para entrar a nuestro Universo. No tienen alma. Son hechos científicos, la Nasa está detrás del tema.
―Señor, ¿cuánta mortadela de caballo va a llevar?
 

Viñeta y publicación: Revista Alfa Eridiani

miércoles, 2 de octubre de 2013

Espacio – Héctor Ranea y Cristian Cano


—Quisiera haber sido el astronauta que salvó a Laika de la muerte. El cura que bendijo a los monos que mandaron al espacio sin retorno, pero que volverían si yo los bendecía. Hubiera querido ser el que salvaba a mi vecina de los ladrones de banco que la tomaron de rehén y mandarlos al espacio con Laika.
—¿Pero no la habías salvado?
—El espacio multiplica las perras como Laika. Hay multitud.
—¿Y qué más? Porque, según me habías dicho, esa dichosa vecinita tuya empezó a emboscar a los perros del barrio.
—Le afectó lo del banco. Pero tengo planes para ella, esta vez no se me escapa.
—¿Y cuáles son si se puede saber?
—Voy a tratar de mandarla al espacio o, en contrapunto, lograr que no se junte con los chinos de la esquina.
—Sos el indicado.