miércoles, 22 de octubre de 2014

Tamizando oro

Dejar la mirada en la pared, e insistir para vencer así como repetiría un mantra el bucle consagrado. Olvidarse del cuerpo. Prestar atención, porque todo es interesante. No perder la capacidad de asombro preguntándose qué es esa tierra blanca colgando en el cielo. Y es como apretar un poco las riendas para que no se te escape lo esencial. Lo chiquito. Pienso en esto, porque es parte necesaria de la felicidad.

viernes, 3 de octubre de 2014

El dragón que buscaba un amor

El dragón aterrizó y el suelo tembló, y enterró las garras en el barro y batió esas alas inmensas: porque el barro es lo que menos le importa a una bestia. Después de rebuznar, bajó las fauces hasta el lodo y observó la aldea. Las ventanas cerraban. Buscaba algo. Arrancó los techos de las casas, y mis amigos corrieron como espantados por la muerte: víctimas de una muerte previa, que dibuja en los ojos. Avancé entre los árboles sin dejar de mirarlo, preguntándome por qué no me atacaba. Hasta que llegó a mi cabaña. Ahí supe de una alienación en su mirada. La mirada que ronda en la soledad de los hombres.