domingo, 16 de marzo de 2014

Dicen

Te despellejo en la esquina: rectángulo empedrado manchado de piel. Con sangre. Después el viento llena todo de tierra y mordés la arena. Escupís. ¡Dale! Te gritan. Te miran de pies a cabeza y nunca se atreven a exigirte. Un remolino arrastra el forro de tu cuerpo por la calle y, por allá, se traba. La piel se atasca en la otra esquina mientras te crece otra.  

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