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Ir de pesca

    El mecanismo de trabajo que cada uno implementa es variado. Pescar en medio de la marejada parecería ser un despropósito, una inconveniencia. En principio es complicado, sí. Porque estamos acostumbrados a mirar las olas que sacuden y creemos que esas crestas van a hundir el bote y nos van a poner a nadar a la deriva. Debo decir que es posible, sí. Pero mi método, o mejor dicho mecanismo (¡escribir es el oficio!) es levantar la birome y descarnadamente llenar esos cuatro o cinco renglones. Estos son la red que contiene (no me animo a decir la otra palabra) a la idea que está dispersa en el  cardumen. Es que para hacerte con ella no tenés que declinar, no tenés que dudar. Y solo restará mantener el foco. Y no puedo más que parafrasear a Lai: la literatura es un microscopio o un gran telescopio.  Vas a tener que buscar espinas y limpiar, sí. Pero ahí va a estar. Este mecanismo artesanal supone que en estos cinco renglones subyace tu comida. A veces tenemos un po...

La oveja

    Pión enciende el televisor y en la pantalla aparece la cara del presidente. Dice algo sobre el futuro del país y el mañana que la gente merece. Pide que no le aflojen, repite la frase como un mantra . ¡El mañana está cerca! ¡Ahí! ¡Ya casi lo podemos tocar! La filas de funcionarios alientan cada palabra, cada remate. El Congreso de pie; la última oración que define al párrafo.  Entonces Pión se saca un poco la porlan justo cuando su madre empuja la puerta y entra a la casa, medio que arrastra la bolsa del almacén. ¡Hola, hijo! Traje unas cositas para comer. Y apoya los zapallitos sobre la mesa justo cuando la sonrisa del primer ministro es grosera. Cartier bajo el Armani, 200.000 dólares que la cámara esquiva. Pero ella se arrima al mate y lo peina con la mano, así, con los dedos. Dejá, vieja. Es la cal que se come todo.  Es que la ve sentarse y pegar un gritito de dolor. Chajar los cañaverales es duro, dice. La zafra te amansa. Pión le sonríe y la abraza. La mi...

El salto

Fundar la trampa  un poco como mundo.  ¡Ser dios y esclavo!  Astillada dimensión  que yace  que abre puertas  abre fauces.  Es el crepúsculo galáctico  que aplasta que cierne.  Y decís que lo importante   nos espera  y nos espera .

Sobre un personaje

  Sentado en el costado de la cama se agarra de los pelos; sostiene su cabeza como si fuese el objeto contradictorio. Entra al baño y efectivamente se ancla a l os bordes del lavamanos. Los aprieta. Se arrima al espejo, se mira de cerca. Muy de cerca. Va directo a los agujeros negros: el iris que flota en la nada; y bordes, astillados como precipicios.

Cuerpo

 Me la saco la arranco no tolero su gravedad me desvisto de piel de cuerpo de todo la olvido, ahí ya ni la nombro.

Diecisiete

El mundo la gran secta La oscuridad más tremenda. Hombre seg - men - ta - do. Pero brilla el cielo desnudo Satélites distantes. Sabés  que es un poco  el dragado de los sentimientos y se te astilla el aura. Incluso recolectamos el polen de la muerte.

La resistencia

Una humilde madre es ahora la que encabeza el asalto, la que corta el viento como una espada. Los escuadrones la ven encarar y emocionados descienden en picada con lágrimas en los ojos. A unos veinte metros de altura ella endereza el morro del reactor y lo pone en vuelo rasante. En una aceleración temeraria se vuelve la punta de lanza. La sigue una oleada de cazas que en post combustión levanta una crin de hielo y piedra. Se rumorea que le dicen La venganza de los pueblos Una voz astillada en la radio. ¡Defiendan la ciudad! (Texto del relato Destino helado, de Víctor Grippoli y Cristian Cano)  conseguilo en www.lektu.com