lunes, 5 de mayo de 2014

Pedazos de carne


Se llevan un libro. Y lo comparo a una divergencia interminable, que fuera una expansión de la alegría. Porque me cuestiono y porque soy yo metido entre otras páginas y títulos. Lo que dije se replica y me abandona: me deja y cobra vida. Me hieren sin decirme en dónde están y en qué manos quedaron esas otras vidas mías que desconozco. ¿A dónde fueron mis otros pedazos? Porque no hay diferencia entre ellos y yo. Y es como ser feliz y no saber. ¿Me leen enojados? ¿Se ríen? ¿O son severos? ¿Saben que al leer, dos personas son una? ¿Que no importa ese invento que llaman tiempo? Sí, son una y es como quebrar una privacidad absoluta y espiar lo más preciado. Las páginas se llevan mi energía y se esconden y se alejan de este pedazo humilde de puerto que es mi lugar. Mi hogar está en las cosas que escribo y leo. Entonces, estoy en muchos lugares.

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