domingo, 26 de mayo de 2013

Carroza sin cuento

Carroza de oros momentáneos y tesoros de un día. Traqueteo mañanero: hueso hueco de todos los días y, a veces, de nocturna ramera mal criada. Carroza sin color, ¡pa qué más el color! si da igual. Es firme. Segura. Y frena, siempre frena el tranquito, simbólico tranquito pichón de Buenos Aires. Baja el soldado nuevo con manitos agrietadas que no es inmortal. Soldadito flaco sin armadura, pero por dentro: yelmo en el corazón. Ico, ico, v o juegos con pasitos de viejito, casi canoso y de pelito negro. Lo que tengo a mi alcance no es gran cosa, pero como lustre al escudo una sonrisa le vale.

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